Quien tiene una misión ha de cumplirla, aunque conduzca al abismo más profundo y oscuro, aunque un salto mortal siga a otro

El Padre José Kentenich, decía, con total convicción, en mayo de 1949, en una capillita a los pies de la cordillera andina. Tenía 64 años, y estas palabras son el fiel reflejo de su vida.

Padre José Kentenich

Nacido el 18 de noviembre de 1885, en Gymnich, Colonia, Alemania. Internado en un orfanato de los nueve a los catorce años. Ingresa en 1904 al noviciado de los Padres Pallotinos, con el peso de su frágil salud y después de atravesar agudas crisis de fe, es ordenado sacerdote el 8 de julio de 1910. Designado un año después Director espiritual de los seminaristas, encuentra el campo propicio para aplicar sus ideas pedagógicas renovadoras que potencian la lucha por la verdadera libertad, la autoeducación, el trabajo fuerte y constante en la formación de la personalidad, bajo la protección de María.

Desde este quehacer pedagógico emprende su gran tarea: formar al hombre nuevo en la nueva comunidad y poner las bases para un nuevo orden social cristiano, proclamando con gran amor la dignidad y misión de la Santísima Madre de Dios.
Esta finalidad inspira la misión del Movimiento Apostólico de Schönstatt fundado por el Padre José Kentenich en 1914 como Movimiento de Iglesia para la renovación religioso-moral del mundo. La vitalidad de todas sus manifestaciones evangelizadoras actuales en los cinco continentes, emanan del vigor de esta intuición primera: Educar al hombre nuevo y la nueva comunidad, ponerlos bajo la acción transformadora de María, para que sean germen de renovación en la Iglesia y la sociedad.

El Padre Kentenich vive las dos guerras mundiales y es tomado prisionero por la Gestapo en el campo de concentración de Dachau desde 1942 hasta 1945. Es éste un período de gran fecundidad espiritual, entrega heroica a sus compañeros de prisión y gestación de la continuidad de la Obra ya comenzada en Alemania. En estos años el Movimiento se fortalece y adquiere, en la prueba, progresiva solidez y autonomía.
Entre 1947 y 1952 recorre África y América. Su propósito es extender la fundación más allá de los límites de Alemania y de Europa, confiando en el potencial religioso de nuestros pueblos y en los rasgos del alma latina, aptos para enraizar y potenciar una cultura nutrida de valores plenamente humanos y cristianos.

La Obra de Schönstatt no es totalmente comprendida por la Iglesia. En 1952, el Padre Kentenich debe alejarse del Movimiento e incluso de Alemania. Reside durante 14 años en la localidad de Milwaukee, Estados Unidos, donde entrega sus mejores energías a la asistencia sacerdotal de matrimonios y familias. Esta dura prueba de la separación de la Obra es suspendida por SS. Paulo VI al finalizar el Concilio Vaticano II, en diciembre de 1965.
El 15 de septiembre de 1968, inmediatamente después de la celebración de la Santa Misa, en la sacristía de la Iglesia de la Adoración en Schönstatt, partió a la Patria Eterna