Educación de la Afectividad

“Lo que tenemos que lograr es que la persona tenga un conocimiento integral y profundo que no sólo toque su mente, sino también su corazón. Un verdadero conocimiento que lleva al ‘amor’ y que transforma la vida”

P. José Kentenich

La afectividad es el núcleo de la personalidad, lo que el Padre Kentenich designa “gemüt”. En ella convergen lo racional y lo irracional, los sentimientos, las emociones, las sensaciones, las pasiones, los sueños, la historia personal, las vivencias, la sexualidad, lo sobrenatural, los vínculos, formando en cada ser humano un núcleo original.

Enmarcada en la Pedagogía Kentenijiana “Educación de la Afectividad” es una materia extracurricular que se dicta en los tres primeros años del nivel secundario. La materia se encuentra dentro del plan integral “Formación para la Vida” identitario del IJME, que abarca a la persona desde que ingresa a la institución hasta que egresa de la misma.

Objetivos
• Promover espacios para la elaboración de los procesos de vida (reconocimiento, aceptación, encauzamiento, superación, formulación). Captar esos procesos y desarrollarlos en su máxima potencialidad.

• Acompañar los procesos de desarrollo y autoeducación. La tarea del autoeducando es sacar fuera de sí mismo lo propio, lo original y desarrollarlo. Esto hace que el agente principal de la educación sea el mismo sujeto que se educa a sí mismo.

• La tarea del profesor de la materia Educación de la Afectividad es acompañar el proceso original de cada educando. Brindarle herramientas para que el mismo integre lo que siente, piensa, decide y hace, acentuando la dimensión de las vinculaciones e interacciones.

Metodología de trabajo
Desde la vinculación
· Aula / Taller: un profesor por curso
· Espacio de charlas personales
· Convivencias
· Acompañamiento y participación en viajes, y en los diferentes
proyectos escolares.

Programa
• PRIMER AÑO: reconocimiento del núcleo original, los sentimientos, emociones, historia personal, anhelos.
• SEGUNDO AÑO: acentuación de los procesos de identidad, tanto personal como grupal, desarrollando la capacidad simbólica que permite la identificación del alumno.
• TERCER AÑO: integración de la personalidad y la interacción con el entorno, descubriendo al otro como un ser original con el cual existe un enriquecimiento y complemento mutuo.