Frente a una pedagogía de actos exteriores, proponemos una pedagogía de actitudes. Frente a una pedagogía de cumplimiento del deber, una de generosidad. Frente a una pedagogía arrogante, una de humildad. Frente a una pedagogía de presiones, una de libertad. Frente a una pedagogía de tristeza, una de alegría.

PEDAGOGÍA PARA EDUCADORES CATÓLICOS, Padre José Kentenich

Formación Religiosa

El gran desafío es utilizar esta modalidad pedagógica, para ayudar a nuestros educandos a comprender la riqueza de re-ligar con Dios el acontecer de la existencia personal y del acontecer mundial.

Dios ha desaparecido de la vida pública de la sociedad y en gran medida también ha desaparecido del ámbito privado. Las decisiones se toman sin Dios, la valoración de la existencia se hace sin Dios, la búsqueda de la felicidad y de reposo sicológico se desvía de Dios. Dios es reemplazado, es mal interpretado, es el gran desconocido, es absolutamente innecesario en un mundo pragmático, exitista y utilitario.

Queremos promover en nuestro establecimiento: una vida escolar “con Dios”. Animar la comprensión y respeto de la dignidad de cada niño desde Dios, descubrir una nueva capacidad de perdonar y comprender, fortalecida por Dios. Despertar energía comunitaria para crear familia en la comunidad educativa, según los valores del Evangelio y las leyes del amor, propias del Reino de Dios. Cultivar una actitud de serenidad y fortaleza ante las dificultades, sostenida por la confianza en la misericordia de Dios. Asumir con máximo espíritu misionero, el gran proyecto de transformación del hombre y la sociedad, de acuerdo a la rica propuesta histórica que Cristo nos comunica con su Vida y su Palabra en las páginas del Evangelio.

Despertando la disposición religiosa

En el Nivel Inicial se promueve la inclusión de Dios, en los ámbitos de la cotidianeidad del niño: su cuerpo, su familia, la naturaleza, la escuela. Así se va gestando una referencia espontánea al mundo sobrenatural desde el espacio más natural de su existencia. Se concentra el aprendizaje en la captación sencilla de un Dios personal, que llega a él como un papá (Dios Padre), una mamá (María), un amigo (Jesús). Se inicia también la incorporación de hábitos religiosos básicos, que suponen valores esenciales en el desarrollo de la fe: pedir, agradecer, perdonar, compartir. Se insiste especialmente en este período en la optimización de sus vínculos afectivos más próximos (mamá, papá, hermanos, maestra). Considerando estos lazos afectivos como los canales esenciales por donde podrá recibir y comprender el amor de Dios.

Conociendo nuestra fe

En el primer año se pone particularmente la mirada en “Dios Padre”, creador, misericordioso y protector, que habla y escucha a todos los hombres. Se realiza simbólicamente la “Entrega del Padrenuestro” y se dan los primeros pasos de la oración y el vínculo personal con Él.

En segundo año se intensifica el vínculo con María, Madre de Dios, Madre de Jesús y Madre nuestra, dispuesta a acompañarnos y a contenernos como madre tierna y próxima en todo momento. Se entrega la imagen de la Virgen, para que cada niño pueda concretar sus primeros gestos religiosos también en su hogar.

Celebrando nuestra fe

3º, 4º y 5º año: se concentra la formación en la preparación para recibir los Sacramentos: Reconciliación, Confirmación y Comunión. Así en el 3º año celebran su Primera Reconciliación, conociendo más profundamente a Jesús como modelo de vida, despertando su autoconciencia de bien y mal, aprendiendo a pedir y recibir perdón. La Primera Reconciliación es una fiesta para cada niño y su familia, y para toda la Iglesia como familia de Cristo.

En el 4º año los niños inician su camino de preparación a la Confirmación recibiendo “La Palabra”, en el marco de una celebración en el templo. Reciben la Biblia como fuente de valores y modelos evangélicos, palabras y hechos de Jesús que serán luz para siempre en sus vidas. La Confirmación es el momento en el que cada niño da su “sí personal” a su confesión de fe y confirma la elección realizada por sus padres al momento de su Bautismo, recibiendo una mayor efusión del Espíritu Santo. Por este motivo el camino de preparación en el colegio, incluye la participación activa de padres y padrinos que acompañan expresamente esta decisión del niño.

En 5º año reciben la Primera Comunión. También para este Sacramento se convoca a los padres en el proceso de preparación, que culmina en una nueva fiesta para la familia y para toda la Iglesia. Con el Sacramento de la Eucaristía, centro de nuestra fe, culmina una etapa y comienza otra en la formación espiritual de los niños: el camino de crecimiento y fidelidad en la fe y de participación en el anuncio de la Buena Noticia que es el Evangelio de Cristo.

Viviendo nuestra fe

En 6º año los niños son iniciados en la práctica de la fe con mayor conciencia del aquí y el ahora. Los valores incorporados paulatinamente en su formación catequética comenzarán a hacerse vida en lo cotidiano: la solidaridad, la misericordia, el amor, el perdón, la piedad. Serán particularmente estimulados con reflexiones y acciones concretas hacia el prójimo. .

Es el primer envión para orientarlos a descubrir y valorar sus capacidades personales para ser puestas al servicio de su vocación-misión y de su responsabilidad por el bien común. En los años de ES y Polimodal, se acentúa este cauce de crecimiento, estimulando la actividad solidaria como manifestación contundente de la escala de valores aprendida en el Evangelio. .

También se procura acrecentar la conciencia social, ciudadana y política de los alumnos, a partir de la comunidad de curso y de la comunidad escolar. Es un claro propósito de la institución colaborar con los adolescentes en la clarificación de su proyecto de vida. También desde la formación religiosa se intenta abrir caminos y orientar en este sentido, en el ámbito personal y comunitario.

Acentuación de la espiritualidad mariana

Consideramos prioritario para iniciar y madurar el camino de la fe, la vinculación con la Virgen María. Creemos que genera una natural predisposición a valores positivos y una apertura espontánea a las vivencias religiosas. Por Ella se alcanza un trato personal y afectivo con Dios, que permite construir una ligazón existencial muy completa.

Esta acentuación pedagógica se encauza en la escuela especialmente por el cultivo del vínculo con las ermitas y capillas de la Virgen, y por la visita a cada familia de la imagen de la Virgen Peregrina